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¡Tiembla, Ashley Graham! Cambiando los vestidos por ropa interior

Jamás me he considerado una modelo y jamás se me había pasado por la cabeza sino hasta hace un par de años. Hace poco tuve la oportunidad de modelar para la marca de ropa interior Urban Angel y debo decir que fue toda una experiencia. Cuando la diseñadora, Maria Inés de La Balanza de Antonia, me llamó, debo admitir que mi estómago dio una pequeña vuelta.

Vanessa del pasado

La mayoría de mis amigas fue testigo de todas las veces que me metía en el baño o me escondía en una esquina dándoles la espalda para cambiarme. Caminar por ahí o que me vieran en ropa interior era mi peor pesadilla. Y la pena que sentía por cómo lucía y el odio que le tenía a mi cuerpo no era solo una cosa que ocurría en público, era peor en privado. Evitaba todos los espejos de mi casa, especialmente el que estaba en el baño, justo al lado de la ducha. Siempre procuré no mirar hasta tener puesta la toalla. Era mi rutina diaria, odiar cómo me veía y de hecho evitar verme a toda costa.

Vivir con tanto odio no solo afecta tu vida personal, tus relaciones familiares y amistades, sino que no te permite llevar una vida normal. Todo suena como un insulto, sientes que todos están en tu contra, incluso tus seres queridos (y en muchas ocasiones fue así), es como llevar una carga constante a tus espaldas que se hace más pesada con cada eventualidad.

Muy pocas personas conocen a la vieja Vanessa y cómo me sentía; escribir sobre esto no es nada fácil, pero sé que muchos de los que me leen se han sentido así al menos una vez en la vida. Sentirte atrapado en un cuerpo que odias tanto que no puedes ni verte al espejo y tener que pretender que todo está bien para tratar de llevar una vida “normal” no debería ser el estándar para la mayoría, pero lamentablemente lo es.

Vanessa del presente

Llegar al punto en el que estoy ahora tomó mucho tiempo y esfuerzo, pero todavía me queda un largo camino por recorrer. Todo lo que he logrado ha sido en gran parte gracias al apoyo de mi esposo y a las redes sociales (irónicamente). Siempre he dicho que lo único que desearía es que el movimiento body positive hubiera existido cuando yo estaba en el colegio, siento que me hubiera facilitado un poco la vida. Sin embargo, creo que las cosas pasan por una razón y que todo lo que pasó me ayudó a convertirme en la persona que soy ahora. Por más cursi que suene, así me siento. Ahora me la paso en ropa interior por la vida y no hay nadie que me detenga.

Vanessa en lencería

Volviendo al punto inicial, cuando llegué a la sesión de fotos estaba muerta de miedo, pero a medida que me iba cambiando y con cada click de la cámara empecé a sentirme más confiada. Luego empecé a posar al ritmo de la música y ya estaba metida en mi mundo, sintiéndome sexy, amando cómo me veía y cómo me sentía, dejándome llevar. Simplemente viviendo el momento. Fue una experiencia que no cambiaría por nada y que me encantaría repetir en el futuro.

Ahora cuando veo las fotos en ropa interior de ese día y a Eglantina (nombre oficial de mi panza) en toda su gloria me lleno de orgullo al recordar lo bien que me sentí en ese momento y cómo se transmite en las imágenes. Espero poder inspirar a otras personas a sentirse tan bien consigo mismos como yo me sentí ese día. Para mí no fue solo una sesión de fotos, fue un hito en mi vida.

Siento que el artículo se fue un poco por las ramas, pero si al menos una persona se siente identificada con mi experiencia, creo que logré mi objetivo. Me encantaría escuchar (leer) también sobre sus propias experiencias si quieren compartirlas en los comentarios o por privado.

 

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